Silencios (Mis amigos Policías VII)



Perengano fue un militante setentista clandestino. Se salvó raspando. Le faltan amigos y compañeros. Como a muchos.
Y de tan clandestino que le cuesta hablar del tema. De su vida antes de la Dictadura, de sus dolores y ausencias, de su huída, de sus derrotas y sobre todo, de sus ideales.
“Mi señora sabe que yo milité, pero si no me pregunta ella yo no le cuento, dejo que haga su propio proceso”
“Mi hijo sabe que yo milité, pero yo no le cuento, dejo que haga su propio proceso”
Y así.
Esperando el bondi en una esquina del centro bostezo, y me estiro. Muy aparatosamente. Una pitufa se me acerca y me dice “Se le van a quebrar los brazos de tanto estirarse” Fuck ¿Qué mierda quiere. “¿Cómo le va?” Miro detrás de la gorra azul buscando mis archivos de imágenes a ver quien carajo es. “Soy fulana, la ex mujer de Perengano..”
Aaaaaaaaahhh….si, como andas, tanto tiempo. “Mandéles saludos a sus padres (parece que hablar de usted es perentorio en todos los casos) Les tengo mucho afecto” Bueno. Chau. Mierda, otra mas.
¿Por qué no le contaste nada mas?

Lobo al cubo (Mis amigos Policías VI)



-No me dejan entrar a la policía
-¿Por?
-Porque yo estudié en el Liceo Militar y me echaron a la bosta.
-...¿Por?
- Porque estábamos en tercer año y lo agarramos a un cadete de primero en el patio y le quebramos una pierna
-(Mierda)..¿POR...?
- Porque no nos saludó el muy maricón. Tengo que esperar que prescriba y ahí voy a ver como mierda entro a la cana

Oficial de la Policía de la Provincia de Córdoba de apellido Lobo en el año 1993. 
Say No More

Lobo al cuadrado (Mis amigos Policías V)




- Algún día se querés nos vamos de cacería. Te llevamos. Yo voy con mi viejo y mis tíos
- ¿A donde suelen ir?
- A las salinas grandes...
- Pero ahí no se pueden esconder de nada ¿Que mierda cazan?
- Noooooo. nos subimos todos a la chata. y cuando vemos un bicho entre los siete desde la caja de la camioneta lo empezamos a perseguir y a tirar con todo lo que tengamos. La otra vez agarramos dos ñandús. Ni las plumas quedaron.


Oficial de la Policía de la Provincia de Córdoba de apellido Lobo en el año 1993.
Obvio, nunca fui de cacería

Lobo (Mis amigos Policías IV)




-Te vendo mis casettes de Maiden
-Epa. son veinte casettes ¿A cuanto?
-A $10...
- Pero...eso no es nada
- Es que tienen una fallita...
-...
-Me compré una carabina y para probarla los puse en hilera. Solo están rotas las rueditas de un lado
-...
-Pero están bien...

Oficial de la Policía de la Provincia de Córdoba de apellido Lobo en el año 1993.
En aquellos años se podían comprar repuestos para los casettes que compré y arregle.




Senderos (Mis amigos Policías III)



Fines de los ochenta.
Niños rozando la adolescencia.
Noche e fiesta de cumpleaños de alguno de los papás.
Nos vamos todos los niños y niñas a la esquina y alguien dice "vamos a jugar a la botella"

Reglas de la Botella

  1. Los participantes de forman en un círculo cerrado intercalando un varon con una mujer
  2. Se coloca la botella acostada en el centro del círculo
  3. El encargado hace girar sobre su eje la botella 
  4. Cuando se frena la punta señala a un elegido de uno de los sexos y se repite para hacer pareja
  5. Como cierre, ambos seleccionados deben darse un beso "piquito"
  6. si uno de los participante se niega, debe cunplír una prende prefijada por el grupo o dictada en el momento por el rechazado/a
Bien. Noche de botella y varios piquitos.

Principio de los 2010.
Actividad por los desaparecidos de argentina
¡Emilio! Me doy vuelta y paradita mirándome a los ojos una pitufa ¿no te acordás de mi? soy la hija de Fulano. 
Si, es la hija de fulano. No es mala gente. Esta vestida como mala gente. Pero la conozco porque es una de las chicas con las que jugué a la  botella y se que no es mala gente.
Charlamos, recordamos y le mando saludos a sus padres si los ve. 
Carajo, si todos tuviéramos las mismas oportunidades no habría que vestirse de mala gente.


Del otro lado (Mis amigos Policías II)




Plaza colón una tarde cualquiera con una actividad.
Llega un patrullero de la Policía de la Provincia de Córdoba y se bajan dos efectivos con intención de saber de que venía la cosa.
Uno de los dos me señala con el dedo y dice "Vos sós Pihen no?" Carajo. Frío, mucho frío en la espalda
¿Si por? "Yo soy fulano, fuimos juntos a la escuela". De repente de me agolpa en la memoria la figura de fulano sin uniforme y los nervios se tranquilizan. Además a fulano le conozco un par de cositas. "Me hice cana" ¿No jodas, en serio? "Tás acá con tu agrupación...claro, tas del otro lado."

Segunda actividad, en un barrio esta vez. Estamos agitando consignas y siento que me gritan "Pihen..!" me doy vuelta y lo veo al pitufo con el handy en la mano..vuelta, espalda helada (para no ser desagradable y poner lo que se me heló en realidad las dos veces ¿Qué hacé?¿no te acordá de mi no? Soy Perengano. Tas del otro lado vos

Fulano y Perengano. misma escuela, mismo barrio, mismo lodo. Y dicen que estamos en lados distintos. Lo feo es que tienen razón.
Me cago en la mierda

Pagate la coca (Mis amigos policías Parte 1)



Otros tiempos y otros amigos.
"Pagate la coca porfa". Esta era su forma de saludar. Cara de lástima, de "no tengo un mango" y en pleno verano con un calor de cagarse y en épocas de cocacola y cerveza a un peso una bebida no se le niega a un amigo (un vaso de agua a nadie) 
Un buen día al llegar a la casa lo calo con la puerta entreabierta: el chabón acomodando billetes rojos en una billetera. Muchos billetes rojos. los acomoda, los plancha (¿los acaricia?) los ordena con la cara del procer todas para el mismo lado. Y guarda la billetera.
Sale, me mira, pone cara de sorpresa y larga "¿Pagate la coca?".
Si, dos veces ¿Cuantas querés?¿Dos tres?¿no querés papitas para acompañar?
El tiempo lo vistió de azul y la condición de rata mangueadora tomó un brutal sentido.
¿Alguien quiere cocacola?

Pensando en la ciudad de la furia.

Una de las pocas frases de profundidad filosófica de Gustavo Ceratti habla de Buenos Aires, la Ciudad de la Furia "Donde nadie sabe  de mi y yo soy parte de todos, en sus caras veo el temor, ya no hay fábulas en la ciudad de la furia" 
El gran anonimato y la enorme sensación de ser parte de algo inmenso que te lleva y trae. Porque en esa mole que es Buenos Aires vos no vas de un lado para otro. La ciudad te lleva. ¿No me crees? subí al subte (la tarjeta del bondi se llama SUBE,  usted sube y lo llevan) y vas a ver como nadie sabe de vos y vos no vas, sino que sos llevado por otros de los que vos no adivinás nada hacia ese lugar a donde tenes que llegar. Pulsión de movimiento, hipnosis, masa ¿alienación?
He viajado y viajo mucho a Buenos Aires. Pero ojalá Córdoba no sea nunca como Buenos Aires.
Pero tampoco quiero que sea la Córdoba de las lucesitas de colores que está siendo.
Como decimos por acá: Hedionda la decoración de luces de los edificios públicos.
En fin. Me encanta Buenos Aires, tengo mucha gente de bien viviendo allá. ¿será mucho pedir tener algún día tener la mitad del acceso a la Cultura que hay allá?
Buenos Aires, me verás volver. 

Sócrates y Hítler






Alemania, Alemania sobre todo,
sobre todo en el mundo,

si siempre se queda unida fraternalmente
para la protección y la defensa.
Desde el río Mosa hasta río Niemen,
Desde el río Adigio hasta el Belt,
Alemania, Alemania sobre todo,

¡sobre todo en el mundo!

(estrofa  del himno alemán suprimido luego de la segunda Guerra Mundial y el Holocausto)


Hace pocas semanas en el parlamento británico (Ese que con gran justicia vuela por los aires "V" en "V de vendetta") un representante el nacionalismo Inglés increpó duramente a representantes de la Unión Europea y del Banco Europeo. Les increpó la soltura de visitar países para dar órdenes sobre cómo cada pueblo debe manejar su economía sin que nadie los haya elegido democráticamente, elegidos solo por las grandes corporaciones financieras de Europa. 

Mas allá de esta evidente verdad el diputado preguntó cómo era posible que luego de dos guerras mundiales donde el resto de Europa sangró para que Alemania no dirigiera el continente, hoy, luego de las ocupaciones y el Holocausto se permitiera alegremente que Merkel y compañía dictasen los destinos de pueblos enteros sin ninguna objeción y con absoluta naturalidad. 

¿Vuelve el Reich o la idea de una Alemania imperial no murió en el bunker del Fürer con la muerte de Hítler? 



Una de las encuestas mas preocupantes devela que la mayoría de los alemanes se considera como "mas inteligente que el resto de los europeos" Base clara para que sigan creyendo que están predestinados a liderar al mundo. 



Uno de los actos fundacionales del Nazismo como movimiento de masas fue el "Discurso del rectorado" donde el filósofo y rector de la universidad de Friburgo, Martín Heidegger sostuvo cómo Alemania constituía la esencia del imperio griego, que Alemania en ese momento de la historia era la clara continuidad de la cuna de la civilización occidental y como tal estaba predestinada a conducir a 
occidente y que para ello necesitaba expandirse para contener su grandeza de nación. No inventó nada. Solo le dio palabras y contexto a un conjunto de profundas creencias de los pueblos germánicos.

Hoy parece que la verdadera cuna de la civilización occidental puede dar un paso fundamental en las próximas elecciones al definir la ruptura con la hegemonía alemana. Para definirlo mas claramente: la pobreza griega es la base del poder y riqueza de la Alemania de hoy. Con un pueblo sumido en la pobreza y el desempleo Grecia gasta mas del 35% de su presupuesto en gastos armamentistas, fundamentalmente en compras al mercado alemán.



En "Gorgias"
Sócrates, sostenía que vivir bien no es lo mismo que sentirse bien. Que comer bien, por ejemplo, es comer sano, no comer rico (si no entendieron esto, me pego un tiro "ahí") 
Esperemos que nuestros tatarabuelos culturales recuerden esto y que puedan pensar que vivir bien no es comprarse una licuadora en cuotas (¿recuerdan?) sino vivir en un país libre, justo y soberano. Sobre todo si la ruptura de esa soberanía le da poder a quienes para la humanidad toda, llevarán el estigma del genocidio tatuado en la frente. Para siempre y con absoluta justicia.

todo en uno



Estimados y estimadas: lo prometido. Aquí está el link de descarga del PDF con todos los capítulos de la zaga metalera. Los llevará a la página de Rapidshare donde deben clickear en la opción del medio, el botón verde que dice con una estrepitosa obviedad "DESCARGAR" Gracias por seguir. Desde hoy el blog se actualiza cada 15 días
Emilio


HACER CLICK 

Los dos borcegos (Crónicas de una juventud metalera en un barrio cuarteteto X) Capítulo final





                                                                                                        Zapatos embarrados, vuelvo algo mareado
esquivando charcos, todo va a despertar. 
La perito sigue desierta, y el sol que hizo invisible
a la luna de pompeya. 
La perito sigue desierta y el sol que se ha posado
sobre los techos de pompeya.
Fragmento "voy a bailar a la nave del olvido" 
de La renga





Foto: Borceguíes - Graciela Sacco

Borcegos: lunfardo argentino. Dícese del calzado de cuero reforzado y de seguridad para trabajar, Uno de los puntos distintivos de este calzado es la punta de acero, que proteje a los dedos del pié de accidentes laborales. Similar a un zapato de estructura reforzada pensado para todo tipo de trabajos. Los mas hermosos que he visto están la vidriera de Ombú de Bv San Juan y algún día me los voy a comprar para que mis otros borcegos no se sientan solos

Los borcegos son una meta en el ideal de un metalero. Son como las Nike en el cuartetero o las altas llantas para un flogger. Además de la campera. Yo tengo una hermosa campera.
En mucho casos depende de cómo se los use lo que define a primera vista a la persona que los use (si solo viéramos los borcegos en una persona) con las botamangas del pantalón por fuera: laburante o joven rockero, con las botamangas el pantalón por dentro del borcego: cana, milico o facho (ya se, es redundante)  de cualquier especie.

Caminar los barrios polvorientos del sur de córdoba en verano o en invierno con borcegos es el resumen de la condición en la que uno es metalero por esos lares. Lo único que te acompaña de regreso a casa, es el ruido de tus pisadas.

Y fue así, en silencia que los borcegos me llevaron fuera del barrio, lejos de la esquina. Una de las tantas esquinas donde se hizo el aguante (ver "Aguantame esta" en este mismo blog) a tantas cosas y situaciones. Era necesario que dejara de hacer "El aguante", o sea de aguantar que nos pasara cualquier cosa, total  "la vida es así".  
Era hora de dejar la esquina y ocupar la calle. Llevar la cierta furia del heavy metal (ver también en este blog) a la indignación ante cada injusticia. Varios hicieron lo mismo. Otros se quedaron y todavía se los puede ver, durando en la esquina, aguantando vaya a saber que cosa. Y otros que eligieron irse de la esquina a para cruzarse de vereda, ponerse los pantalones por dentro de los borceguíes y calzarse unos lentes para ponerse a molestar a la gente desde arriba de un auto con lucecitas.

El yuta era uno de nosotros. Su hermano tenía una frase que repetía cada vez que viajábamos en bondi y subía un cana “no pagués boleto nunca vos ¿no?”  ¿Que habrá pasado en esa casa? Entre los hermanos había una hermana a la que se apodaba poco cariñosamente “La Pescado” tenía sus cosas criticables, pero lo imperdonable era su afición a Soda Stereo y al Pop. Ni se saludaban. Cuando el yuta entro a la institución ¿habrá cambiado algo en su casa? ¿Su hermano le habrá dicho que pague el boleto?

Hace poco tiempo me toco encontrarme con una chica a la que conozco de la infancia. Estaba de policía. La saludé con afecto. ¿Que otra cosa podía hacer? Nunca me dijo que la cana era una bosta. Nunca me prometió que jamás se haría policía. No era como el yuta: un careta que cuando escuchábamos “Gente que no“de Todos tus Muertos (la primera versión, la del LP Nena de Hiroshima) entraba en trance de felicidad cuando Fidel Nadal cantaba "¿Querés ser policía? YO NO…"

El yuta no daba en ninguno de los perfiles que hasta ahí conocía sobre la cana: estaba pasado de edad, tenía una rodilla hecha bosta de un accidente de motos, no concurrió a la escuela ni de oficiales ni de suboficiales. Lo suyo era medio parecido al de la Peli “El bonaerense” un comisario conocido de él lo metió en la fuerza. Así nomás. Con el tiempo encontré la razón clave, el requisito oculto que cumplió para sumarse a la fuerza: el caretismo, la hipocresía ¿queres ser policía? Yo no…YO SI, tendría que haber cantado.

Sigo con la campera de cuero y los borcegos, ya dejando la juventud. Convencido que me los pongo por que me gustan, no porque deba ponerme esa pilcha. Que un look no es necesariamente una ideología.  Y que no es obligación de nadie ponerse la misma ropa que yo. 

Cada tanto me armo esquinas circunstanciales, necesarias, para juntarme con un par de chabones del palo a charlar de música, deporte o del sexo de los ángeles. Pero si quieren encontrame, búsquenme en la calle.

Los chicos no lloran (Cónicas de una juventud metalera en un barrio cuarteteto IX)




Las Chicas
Metal
Flaco como una escoba, tímido como una mojarra e ingenuo como Winnie Poo. Así era Lautaro. Le gustaba la “música alternativa” y apareció en el grupo al mismo tiempo que  llegó a nuestras manos antes que sonara en las radios una copia de  Chactuchac de Los Piojos. 
Igual que nosotros sabía mucho de Metal pero no le interesaba  la estética. Parecía un personaje salido de la Asociación de Jóvenes Cristianos de Estados Unidos.
Era uno de los pocos que estaba cursando la universidad. No fumaba, no bebía, no tomaba y no puteaba. Tenía un comportamiento, se diría, ejemplar.
Un día nos enteramos que Lautaro había discutido feo con sus viejos. Decidió salir del Closet y a sus padres no les gustó ni medio. Se enteró todo el barrio porque la discusión fue a grito pelado. Se habían terminado los secretos y los buenos modales de Lautaro.
A los pocos días, la familia completa se mudó no me acuerdo donde. A algún lugar donde el secreto del nene no lo supiera nadie.
Nosotros no lo vimos más. Solo se comentó. “¿A si?¿Se come la galleta? Pobre guaso…”  y una larga charla sobre lo bueno que estaba el que no viniera mas. Y así se fue uno que nunca llegó a estar del todo entre nosotros. Los machos viriles del metal. Los que por juntarse solo con gente del palo, no veían una mina ni en foto. Pero eso si, bien machitos.

Cuarteto (nunca les conocí el nombre, así que no vamos a inventar)

El primero: Flaco como un palo, con cuatro hermanas mujeres en su familia, fue el primer travesti descarado del barrio. Hijo de un humilde y respetado albañil del barrio, era la única mancha del jefe de familia “Pobre viejo, el único hijo varón le salió putazo” 
El segundo: profe en la escuela secundaria, de día. Desde las cinco de la tarde, frente a los mismos pibes que eran sus alumnos y vecinos, una señorita de pollera y maquillada. “mi amor, te hago de todo”. Humillantes piropos.
El tercero. Peluquero. Amaneradisimo. Enorme y musculoso. Integra la barra brava de uno de los clubes más grandes de córdoba y cuentan las buenas lenguas que cuando hay bollacera, mejor correrse porque pega duro y bien. Capaz que por eso pocos le gritaban “piropos”. Igual, yo una vez vi como uno pendejitos le gritaron: el giró todo su metro noventa y respondió parando el culo y tirándoles besitos mientras sonreía

¿Cómo contar que los dos primeros les interesaban de sobremanera un joven que usaba pelo largo, barba y una reluciente campera de cuero y que firma este blog? Contando tal vez que como contracara a mi intolerancia, nunca me faltaron el respeto. Siempre miraron con ojos hambrientos, pero respetando la respuesta de ese joven. Cómo explicar que la primera vez que vi el orgullo gay no fue en una marcha, sino en estas tres personas que en medio de un barrio humilde se bancaron salir a la calle y sentir las miradas, los comentarios y las risitas.
Cómo explicar que a las pocas semanas de su partida me quedé pensando en Lautaro, en lo boludos que habíamos sido. Si otro de nosotros se resfriaba, ahí estábamos en la casa “haciéndole el aguante” 
Lautaro nunca bardeó, nunca se desubicó, nuca nos robó para comprar merca (Como otros del grupo, digo) Pero cuando necesitó de los únicos amigos que tenía, naranja fanta.
Hoy, cuando voy al barrio a visitar a los viejos cada tanto me cruzo con "uno, dos y tres". Ya casi nadie los bardea. Son parte de la historia del barrio. Y nosotros, la gente del palo, la gente copada, puros entre los puros somos nada entre los nadies.
Iorio dice en una de sus canciones: “Se vos, no mas, así el mundo cambiaras”. Eso si, no se te ocurra ser puto porque cobras. 
PD: Ni decir de lo boludos que varios se sintieron cuando Rob Haldford, líder de la emblemática Judas Priest, se declaró Gay Sadomasoquista (Foto arriba)

Sobre gustos….(Crónicas de una juventud metalera en un barrio cuartertero VIII)



TINTA CHINA
Tinta china, tinta china
Yo te llevo gravado muy dentro de mi pecho
Y en mi corazón
Verde color esperanza, también llevo la alianza
De este gran amor

 Tinta china. Tinta china
Y la piel se me eriza cuando miro el tatuaje
Con tu nombre mujer
Y dentro de mi pecho y en mi brazo derecho
Siempre te amaré
(Fragmento "tinta China" Carlitos "la Mona" Gimenez)






El tatuaje empezaba por aquellos años a ser algo común. Obviamente no todos tenían guita para hacerse uno y el HIV era un fantasmita importante.
Chilo no era del palo. Era cuartetero pero solía darse una vuelta por la esquina a tomarse una birra, o a escuchar algún partido de fútbol.  Era un pibe que laburaba, le gustaba La Mona y hacerse “tintas”
“El hombre de California” Así le pusimos a Damián. Era heavy y le gustaba Guns n´Roses. No solo la música. Se vestía como Axel Rose y le gustaban los tatuajes. Tanto le gustaban que se hizo tatuador. Ese  fue, es y será su trabajo.
Chilo y Damián solían comparar sus incomparables producciones. Las de Chilo, puntos de tinta negra hechas con una aguja por un tercero desconocido  eran lo básico: escorpiones mal hechos, la muerte de la yuta (varios problemas para el que no era choro le trajo esa tinta) y cada tanto se descolgaba con diseños que nos dejaban de cara: las alitas de Nike. 
Alguna vez nos contó que uno de ellos se lo había hecho con una aguja de tejer afilada. Hay que tener ganas.
Damián curtía coloridos dragones, rosas, sonrientes calaveras y sirenas lo adornan de por vida.
Un día Chilo cayó a la esquina y a viva voz lo llamó a Damián: “Vení mirá, me hice una tinta nueva”. La cara de todos intentando descifrar el dibujo minúsculo en el brazo de Chilo fue la síntesis universal de la perplejidad. Una media hora en silencio estuvimos escrutándole la piel tratando de dilucidar el acertijo cutáneo que el destino ponía ante nuestros ojos.
Hasta que alguno de nosotros animó la pregunta

-          -  Chilo…. ¿Que es lo que te tatuaste ahí?
-          -  Una pinchila…

Amigos (crónicas de una juventud metalera en un barrio cuartertero VII)



¡Quién es ese!
"Ese" es el que compra la comida, 
el que paga el colegio de los chicos,
 el que paga las boletas"
Ah bueno, tapalo para que no se resfríe entonces


Éramos un grupo de amigos muy unidos. Nos hacíamos “la pata” cada vez que alguien lo necesitaba.
A veces hacíamos negocios en común. Comprábamos algo a medias y lo usábamos racionalmente.
Si alguien pegaba laburo y había lugar, avisaba al resto y recomendaba en la empresa que tomaba personal.
Pero de vez en cuando los arreglos se salían un poco de lo convencional.
Claudia era una mujer bonita a pesar del baqueteo. Dos hijos, una adicción a cuestas y mucho sedentarismo no habían hecho mucha mella en su belleza. Y a Fabián le gustaba.
El trato fue básico. Fabián paraba la olla y a cambio por un par de horas era el hombre de la casa.
Armando, unos diez minutos antes, se tomaba el buque. No muy lejos: a nuestra esquina. Nosotros le hacíamos el aguante conversando de lo que fuera, tapando con pelotudeces el silencio incómodo.
No faltaba el desinformado

Desinformado: ¿Claudia, los chicos?
Armando: En casa…
Todos: …..
Alguien salvando las papas: Que frío ¿No?
Armando: Si, un frío de la reputa madre que lo parió….

Amigos son los amigos.

Gil Trabajador (crónicas de una juventud metalera en un barrio cuartertero VI)


El tormento del vino artificial
y su atmósfera parrillera
anestesian la conciencia común,
que transcurre su infancia
en la tierra estomacal 
Masticando esta siniestra heredad,
prisionero estoy en mi ciudad natal
donando sangre al antojo de un patrón
por un misero sueldo 
con el cual no logro esquivar
el trago amargo de este mal momento.
Mientras el mundo, policía y ladron,
me bautizan sonriendo, gil trabajador. 
bestia humana que duermes aún
de la cuna al ataud,
extraviada del rumbo a seguir
por ignorar que no existe el fin
del que escapar. 
De pacheco a la paternal,
de dock sud a 3 de febrero,
mil amigos con el corazón
esperan esta canción 
para atravesar
el trago amargo de este mal momento
Mientras el mundo, policía y ladrón,
me bautizan sonriendo, gil trabajador. 
gil, gil trabajador
(Gil Trabajador, Hermética)

















La noche estaba presta al cachetazo.
Armando hacía varios días que no tenía guita. Siempre garroneando, estaba medio fuera del mercado laboral formal e informal.
El era un metalero de la primera hora que había visto varias veces a V8. Ahora estaba a full con Hermética. Coincidencia o no, paradoja o no, era marcadamente e injustificadamente antisemita. Ningún judío lo había dejado sin laburo, no era usuario del sistema bancario y es su forma de ver el mundo, aunque necesitara y quería un trabajo fijo, el laburante era lo que gritaba en una estrofa Claudio O `Connor. Un gil trabajador.
Su mujer Claudia también era Metalera pero no de la primera hora. Ella había curtido en Buenos Aires el cemento de Obras masticando lo mejor del Rock Argentino. Lo suyo con Hermética era algo más sexual: estaba caliente con O `Connor.
Tres cosas unían a estos dos humanos. Sus dos hijos, el amor a Hermética y la adicción a la merca.
Armando no andaba sin laburo por ser un número más de la triste estadística de esos años. No podía pedir laburo en ningún lado porque su necesidad de dosis inyectable le hacía imposible el cumplimiento de un horario y el paso por cualquier tamiz de una entrevista laboral.
Para graficarlo mejor, sus prioridades estaban dadas vuelta:
“Mi veja me tiró $200: 100 para merca, 100 para fideos”
Lo primero es lo primero.
Varias veces haciendo vagancia en la esquina lo aguantamos a Armando varias horas de más porque no podía volver a su casa: estaba de visita “el que paraba la olla”  Por los mismos motivos Claudia, tampoco podía conseguir ingresos en el mercado laboral formal.
Pero de “el que paraba la olla”  nos vamos a ocupar otro jueves, porque no es un desconocido (¡Pero qué buena gente que éramos!)
Una tarde no hubo mamá que pasara guita, changa de última hora ni visitas “del que paraba la olla”  el hijo varón de Armando tenía dos pistolas de juguete. Y uno de nuestros conocidos una moto. Charlaron y salieron raudamente hacia la estación de servicio más cercana. Cero máscara, careta o media de nylon en la cabeza. De cara, de frente al mar. No somos choritos como los negros del pasaje. Si nos la jugamos, nos la jugamos en serio.  Así, con esta abstinencia encima, sudando adrenalina, Armando y su cómplice lograron sacarle varios mangos al pibe que estaba de playero.
No me imagino la conversación, pero si la primera parada de compras: el dealer, y lo que quede: “A la gorda, para que vaya al Súper a comprar fideos que los chicos tan cagados de hambre..”
Yo me río mucho cuando los pastores evangelistas de todo el mundo creen escuchar mensajes satánicos en los discos de Heavy Metal pasándolos para atrás. Con solo ver la vida cotidiana de Armando se nota claramente donde Lucifer mete la cola.

Los dragones chocan (crónicas de una juventud metalera en un barrio cuartertero V)



Los acercamientos siempre fueron violentos.
“Eh cheto: ¡te vamo  a mata!”
Los pibes del pasaje estaban quemadísimos: andaban de pungas  y aspiraban fana a la noche. Y en ese estado se nos acercaban. Juro que una noche de invierno le vi los ojos de color amarillo a uno de ellos, como si la fana le hubiera invadido corpóreamente  el organismo.
Chicos de 12, 13, 14 o 15 años. Sonámbulos que se te aparecían, te rodeaban y cuando el infarto campeaba, uno de ellos se arremangaba, te mostraba veinte relojes prolijamente colocados a lo largo de todo un brazo  y te decía “¿Queré comprar uno?” lo único que queríamos era salir corriendo, pero con decir “no tengo guita” alcanzaba. Nunca nos peleamos. Nunca las agresiones pasaron de lo verbal. Nunca le vimos un arma a ninguno de ellos. Pero algunos de nosotros se morían de tirarles una granada o algo parecido “te juro que me compraría una metra y me iría al pasaje, no queda uno”  
No se compró una metra pero se hizo yuta.
Nosotros también estábamos quemadísimos. Varios se estaban empezando a pasar de merca y el que no tenía laburo estaba a punto de perderlo. Y alguno que otro había salido de caño para parar la olla (otro jueves se contará esta historia)

Los pibes del pasaje no tenían futuro y hasta donde pude seguir sabiendo, no lo tuvieron. Muchos de mostros tampoco. Varios de nosotros hacían (hacen) lo imposible para no tenerlo y seguir de caravana.
Las diferencias además de la forma de vestirnos, de la música que escuchábamos y la forma de hablar, no eran muchas. Estábamos en el mismo lodo.

Una fría noche estábamos tomando birra en la vereda de la casa de Andrés. La casa de Andrés estaba en "La frontera" al frente empezaba el Pasaje y al frente se juntaban los pibes a jalar. cuando nos vieron a todos juntos,  se vinieron en banda cantando "muerte a los chetos, muerte a los chetos"
Todas las hipótesis de conflicto se anularon en un segundo. La pelea no sucedió. La puteada no fue emitida. El chumbo no apareció. El robo no fue perpetrado. ¿Éramos paranoicos? No. Solo fue  mirarnos y casi sin darnos cuenta, reconocernos en las miserias compartidas. Por una fracción de segundo cruzamos las miradas y la tensión cedió a la palabra. Una pregunta pelotuda saldo todo el problema “¿tan tomando birra?” tan obvia que no se necesito mas. La conversación que siguió es tan vaga que ni me la acuerdo. Pero lo inolvidable es la tensión, la adrenalina, la mierda y el miedo de que esos pibes “nos hagan algo” en nuestras vidas vacías lo peor que nos podía suceder es que alguien nos hiciera algo….

Este fue el primer encuentro entre los metaleros y los cuarteteros. Entre la gente “del palo” y “los otros” la fría letra no me alcanza para contarles el cagazo que teníamos. Como siempre decimos, otro jueves se contaran estas historias.

Un lecor mas que falso (Cónicas de una juventud metalera en un barrio cuartetero IV)





Marcos corre y le corre la helada transpiración del miedo por todo el cuerpo. Hace rato que anda echando moco. Con su familia a la que ya no le da bola y con sus amigos a quienes ha comenzado a robarles y a sacarles plata prestada con mentiras y artilugios demasiado simples.

Era un pibe bueno, laburador y andaba medio al pedo. Le gustaba el Metal y quería comprarse un cuatriciclo.
Había cobrado hace poco un juicio laboral , pero la suerte que es yeta, le metió varios  lecores en el medio y entre pitos, flautasuna noche cualquiera hundió la nariz en en plato y se empezó a quemar la guita,. En el barrio un dealer te armaba unos ravioles de diez pesos en lecor. Calculo que habrán tenido aspirina con vidrio molido, pero a palabra de los que tomaban, pegaba bien.
Marcos se encontró un día que le quedaban solo con cinco lecores. Nadie en varia ciudades a la redonda le armaría un raviol de cinco pesos, menos en lecores.

Ideó entonces un plan brillante: Tenía un cacho de cartulina (de esos estaban hecho los lecores) y lo recortó minuciosamente del mismo tamaño que el lecor. Raudamente partió a la casa del dealer.
“Uno de diez lecor” dijo con los ojos desorbitados y una cara de mentiroso que volteaba paredes. La adrenalina se le olía de cuatro cuadras a la distancia.  El dealer, en principio acostumbrado a reibir sacaditos y particularmente acostumbrado a la cara de paranoico de Marcos no sospechó. Cuando terminó la transacción, no tardó ni  tres en darse cuenta del timo: “¡Hijo de Puta!” Peló el chumbo y le empezó a tirar. Marcos ya había empezado a correr y sintió el zumbido de las balas muy cerca de la cabeza. El dealer no lo corrió mas porque como todos los dealer sabe que es mejor perder cinco pesos que armar bardo y que caiga la cana.

Marcos llegó a su casa. Se relajó y se tomó el papel.  Ahora se acababa de sumar otro problema a su vida: por ciertas partes del barrio, no podía aparecer, ya no tenía mas dealer que le vendiera en lecor, y pocos amigos le guardaban la confianza de antaño

El Odex no es merca (Crónicas de una juventud metalera en un barrio cuartetero III)





Marcos ha empezado a tomar merca y le gusta mucho. Tanto que en pocos meses pasará de ser un bonachón honesto y crédulo a un corrupto ladino y mentiroso que pondrá  en juego su vida para conseguirla. Pero esa es harina de otro capítulo.
Carlos es un piola. Pero un piola integral. Tiene 35 años y vive con su viejo. Supuestamente sabe mucho de música. Toca la guitarra eléctrica en una de las mil formaciones que tuvo la misma banda de siempre que nunca triunfó. Y es un bromista…
Marcos y Carlos no son grandes amigos, pero comparten un círculo de amistades. Carlos es primo de varios de los amigos de Marcos, con los que  se juntan a tomar cerveza bastante seguido

Una noche (Lunes, martes, miércoles, no necesariamente un fin de semana) se hace  una juntada en la casa de uno de los primos de Carlos.  A tomar y a beber.
En un momento empiezan a  asomar los glacés de un gramo.
Prestos a hundir la nariz en el plato, y tal vez para hacer más plena la percepción de los efectos del polvillo, Marcos decide vaciar su vejiga.

Carlos, siempre presto a estos menesteres, hurde una broma: sin avisarle a ninguno de los demás presentes, se agacha y saca de debajo de la cocina un tarro de Odex. Para los incautos desconocedores, el Odex es un compuesto abrasivo en polvo para limpiar superficies. Sirve sobre todo para limpiar baños, y si uno anda muy corto de guita, hasta para lavar los platos. La fórmula química de este preparado que en la jerga popular se denomina “Puloi” (si, de ahí viene) es Dodecibenceno Sulfonato de Sodio, con añadido de perfumina, Carbonato de Sodio y Calcio.

Queda claro que no es para consumo personal de ningún tipo.

Carlos toma el Odex y dice con cara de haber alcanzado la apoteosis de las bromas: “Le hagamos una raya de Odex a Marcos y que se la tome”  Paralizados de estupor, el resto de la reunión solo atina a decir “ponete las pilas” y sacarle a Carlos el Odex de las manos. Pero no hay tu tía.  Carlos le quiere jugar una broma a Macos y después de deliberar logra acordar que la línea sea de fécula de maíz (maicena, para los incautos)
Marcos vuelve del baño sin sospechar que acaba de pasar un peligro importante y que le van a  dar de tomar fécula. Inofensiva para su salud, pero si para su bolsillo, porque el puso para la bolsa.

Pasa el tiempo y Maros convencido de haber tomado pala, se desilusiona: “Che esto no pega” y al rato autoconvencido, sale  al patio y dice “Me está pegando…” y hasta ensaya un pogo solitario de alegría y estúpida euforia por el falso efecto de algo que no tomó.
Sigo pensado que esa noche el subconsciente de Marcos, al percibir las miradas oscuras y cómplices de sus amistades, le mandó desde su cerebro, una dosis de endorfina. Y que bailó ese pogo festejando sin saberlo concientemente,  el no haber caído en la bromita de Carlos y sus amigos.

Porque, al final de cuentas, todos éramos amigos, del palo, grosos, gente de fe.


Igual, no se encariñen con Marcos. La semana que viene veremos cuan estúpido se puede ser por un gramo de merca.

Zánganos (Crónicas de una juventud metalera en un barrio cuartetero II)


Nos juntábamos en una esquina. O en un quiosco. O en la casa de alguien donde estuviera todo bien.
Esto hacía muy riesgoso mudarse cerca de donde la barra se juntaba. Implicaba que, al tener un techo sin padres o autoridad a la vista, una banda se zánganos (entrañables, pero zánganos al fin) se te instalaran largas horas en la mesa de tu comedor. A beber y tomar.
-          ¿Vamos a lo de fulano?
-          ¿seguro? pongansé las pilas, esta con la señora y los hijos
-          Seeee, el toma también y la mujer no tiene rollo, es del palo.
La mujer, obvio, si tiene rollo con que unos limados vengan a la hora en que ella y su marido están con sus hijos  y que de yapa, frente a esos pibes se pongan a hacer cualquiera. Y cuando hablo de cualquiera no es solo beber, tomar, fumar. Hablar cagadas (desde el solo hecho de decir palabrotas que capaz que al pibe le están tratando de “sacar” hasta contradecir órdenas de los padres a alguno de los pibes)  también es hacer cualquiera.
Cortazar, en su obra “casa Tomada” según quien lo vea, realiza una representación de lo que para las clases altas fue en su momento el Peronismo o  un relato sobre de la culpa de una relación incestuosa. Cualquiera de estas dos visiones de la novela se entremezcla con los fantasmas de toda calaña que habitan cualquier casa antigua.
Cortazar, al morir en otro tiempo se perdió esta casa tomada:  40º en verano y la familia en vez de estar en la pile o durmiendo la siesta con un ventilador está aguantando a la manada que le usa la casa: el baño, la cocina, la mesa y hasta algún quebrado al que no le entra mas birra, la cama de uno de los pibes “para dormir una siestita y rescatarse un poco” 
Toda esta gente, era del palo. Y posta. (Cof, cof)
Un detalle: entre posta y bosta lo único que hay de diferencia es una letra caída.
En el mundo del cuarteto, ese mundo vecino al nuestro, si alguien intenta eso, cobra. Siempre al entrar a una casa se dice “permiso…” Jamás una dueña de casa (si, es machista, pero es así y así zafan del lumpenaje) permitiría que cinco borrachos le copen la parada y le usen la mesa donde comen los chicos para hacer porquerías.
Lo triste es que esa manada se cree mejor que los cuarteteros. Lo triste es que se creen mejor que el resto del mundo.  Y lo triste es que alguno de ellos, al sentirse mejores que el resto, evolucionaron en otro tipo de zángano: se hicieron yutas ¿Se acuerdan de la naranja mecánica…?

Salto el largo (hasta la semana que viene)



Ya que estamos en la Semana dela Memoria, vamos a aplazar una semana la publicación del nuevo post de la zaga "Crónicas de un metalero en un barrio cuartetero" hasta la semana que viene

El codazo en la nuca (crónica de una juventud metálica en un barrio cuartetero)


El codazo en la nuca es mensaje. Nadie tiene realmente ganas de pelear, ni de que yo me de vuelta y lo encare. Yo tampoco. Quisiera darme vueltas por razones de estricto honor, pero los codazos son diez, nueve, cinco. Nunca uno. De yapa son como las cinco de la mañana y pareciera que nací en el barrio equivocado. O que volví al barrio equivocado. Y tengo que viajar media hora de parado en un ómnibus lleno de vecinos míos que cada vez que bajan del rodado, en fila y prolijamente, me aplican un codazo en la nuca. Derecho de piso que le dicen. 10  años de derecho de piso que me enseñaron:
  1.        Hay que volver antes de las cuatro o después de las seis, cuando los colectivos todavía no cargaron la salida de los bailes o cuando ya terminaron las salidas de los bailes
  2.        A la inversa igual: entre las 22 y 23 no hay que tomar el bondi, está llevando a los que van al baile. Si el fondo del bondi está lleno de varones alterados, no es de cagón bajarse por adelante
  3.        Paciencia: después de la calle Belgrano ya el bondi queda casi vacío porque ya se bajaron los que van  al Estadio del Centro. Es preferible pasarse un par de paradas.
  4.        El taxi no es una opción: los tacheros se ponen paranoicos si les pedís que te lleven a Villa el Libertador y es preferible el codazo de un vecino al basureo de un cobani
  5.        En un punto el codazo también es preferible a la agresión verbal: ¡Puto de mierda sacate esos pantalones de mina!

La imposibilidad de respuesta ante el desfasaje numérico (uno contra todo el bondi) hace imposible ni siquiera una reacción llamando a la cordura y la calma. Ni siquiera un “Che, si yo no te hice nada”
¿Vieron como uno puede pasar la vida con soluciones más prácticas que pensar “agarraría una Uzzi y los cagaría  a tiros a todos”?

Sin ser san Francisco de Asís, ni un pacifista, con estas reglas simples logré que una boludez no me cagara los sábados y no me convirtiera en un facho pelotudo. Tipo Baby. ¿Se imaginan a Baby Etchecopar en el Central Rojo recibiendo codazos en la nuca? Yo si me lo imagino porque un ex amigo mío hizo eso. No se bancó que los pibes de un pasaje le gritaran “¡cheto!” cada vez que pasaba. Se hizo yuta. Se hizo de los mismos que no le gritaban “¡cheto!”, pero lo basureaban cada vez que lo paraban. No entendió que a  la corta o a la larga, codazos mas codazos menos, todos estamos en el mismo lodo. 

Una cierta furia


A Luciana Laura con todo mi cariño






Eso es el metal como sentimiento.

A diferencia del punk que es una apatía y un descreimiento frente a todo, y que luego de muchos años logró encontrar objetivos políticos (ver “Punk ¿estas ahí"? El heavy metal surge desde la seguridad del apocalipsis nuclear inevitable (recordémoslo, estábamos en la guerra fría) como una respuesta posible ante el agotamiento del “No future” punk y el “Paz y amor” hippie.

No debemos dejar de pensar que este movimiento artístico, cultual y estético, llega a nuestro país en plana dictadura y son Riff (quienes no se definían como metaleros sino como roqueros pesados) y V8 sus iniciadores. Consumada la masacre militar, con el fin de las ideas como paradigma instalado en nuestro continente, la necesidad de encontrar formas de responder al autoritarismo castrense cultivaron en las regiones metropilitanas de argentina el surgimiento de la versión argentina.

Ahora bien. Todo esto viene a cuento de que el domingo charlado con una entrañable amiga (hermana) sobre música y luego de transitar varios caminos de la charla ella llegó a la conclusión de que “Pantera es música para adolescentes”. Es más, utilizando una vieja y reaccionaria frase mía complementó: “para adolescentes que están enojados porque sus papas no le pasaron plata” Bué. A desojar la margarita.

Ciertamente los conciertos de metal son concurridos mayoritariamente por jóvenes  adolescentes. Como también lo son los recitales de Justin Bieber . O sea la edad no es un parámetro. Más allá de las bandas de culto los recitales son concurridos por jóvenes. Es parte del circuito de entretenimiento del que se dispone todo el año para ellos.

No al pedo Morrisey cantó en córdoba un jueves a las 21hs. Un día y un horario para una banda de culto, un público selecto y de cierta edad.

Otra de las puntas que salió de la charla para justificar lo de Phantera es que, por ejemplo el chaqueño Palavecino tiene un público en su mayoría de personas mayores. Al margen de lo aventurado de  la afirmación (la masividad del Chaqueño es transversal en todos los sentido, incluso en el generacional) está claro que lo ve es la festivalera. O sea la gente joven o mayor que dispone de sus vacaciones para ver los festivales.

O sea. La edad no es parámetro para medir el público que consume Metal. Así además lo testimonian los miles de guasos y guasas de todas las edades que fuimos a ver Metallica. El que estuvo ahí sabe que no eran adolescentes enojados con daddy los que pagamos la entrada. Había de todo. Entre ellos muchos de mis amigos de villa el Libertador y Santa Isabel. Ninguno de ellos hijos de potentados.

Para cerrar. El metal, como el punk, sirvió en los 90 a muchos pibes y chicas de barrios humildes, pobres o trabajadores para construirse una identidad en medio de la imposición de las no identidades como regla de juego.  Digo, la regla impuesta de que “los negros o los pobres son todos iguales” (esa es la no identidad) se rompía con nosotros, los que elegimos, sin sentirnos mejores ni peores que el resto, no ser parte del legítimo orgullo de ser pobres y cuarteteros o cumbieros.
Elegimos sentir frente a todo lo que pasaba, ser pobres y sentir una cierta furia.

Lluvia roja



Fácil el juego de palabras. De hecho hay un documental de ficción de un argentino (tipo proyecto  Blair Witch ) que lleva este título y que arma una historia donde planea recuperar las Islas cogiéndose a las kelpers y dejándolas embarazadas de futuros argentinitos que reclamaría la soberanía nacional. Interesante idéa

 Roger Waters salió a decir como siempre lo dijo, que “Las Malvinas son argentinas” Ya hace diez años dijo que la conmemoración del 20º aniversario en Gran Bretaña le daba vergüenza.
La rareza radicaría en que es ingles y los ingleses no deberían decir ese tipo de cosas. Pero se da la paradoja por estos días que hay argentinos famosos que dicen que a las Malvinas hay que dejarlas como están. ¿Qué loco, no? Un inglés copado y grosso nos quiere devolver lo nuestro y una caterva de enfermos no quiere agarrar.

La diferencia entre Waters y esta caravana de lunáticos radica en que el quiere a Inglaterra. Y tanto la quiere que quiere cambiar las cosas que la hacen el país de mierda que es: la educación pacata, los neonazis, la monarquía, la propensión a ser protagonistas de guerras mundiales, etc, etc, etc. No como estos otros giles argentinos que parece que no quieren  a su país

Hay otro gran inglés que piensa similar y que es un músico más grosso todavía: Peter Gabriel.
Me tocó verlo en el Chateau Carreras en octubre de 1993 (fucks, esos son casi veinte años atrás) no pagué la entrada, fui a laburar de acomodador y de paso veía a un mito viviente. La gastó. Uno de los mejores recitales de mi vida. En un momento presentó el tema “Red rain” (Lluvia Roja) y contó que lo escribió en plena guerra de Malvinas pesando en los soldados que morían de ambos bandos (decir “ambo bandos” tan ceca del 24 de marzo me da una cosa que no se qué) Inmediatamente que iniciaron los acordes un tubo de luz roja bajó sobre Peter envolviéndolo y la sensación de que en ese solo acto y con esa canción resumía la emoción, el dolor, los silencios y las vergüenzas de nuestro viet nam. Y el, que supuestamente era uno de los vencedores, no se sentía orgulloso de lo acontecido. Todo lo contrario, sentía dolor.

Estas no son rarezas ¿se imaginan que hubiera dicho Lennon si no hubiera sido asesinado dos años antes?¿O Sid Vicius?
Pero la paradoja sigue rondando al tema ¿Acaso algún artista o personalidad Inglesa o británica no hubiera tenido razón si hubiera dicho “Vamos a cagar a patadas en el culo al genocida de Galtieri”? ¿Eh?

Adjunto una cosita que escribí esta semana para mi “Face”

Una vez mas les cuento: soy uno de los niños que enviaron cartas a los soldados de Malvinas pidiendo que mataran muchos ingleses. Mandé un chocolate äguila para taza que algún hijo de algún genocida habrá disfrutado mientras los colimbas se cagaban de hambre. Con el resto de la escuela inauguramos el patio techado "Malvinas Argentinas" (el patio para las chicas, en esos tiempos los patios y los sexos se separaban) Desde adentro de la cárcel mis viejos me mandaban cartas pintadas de celeste y blanco donde me decían que el pueblo salía a la calle porque eran momentos muy importantes, porque no hay nada mas importante que la soberanía. Sigo pensando como esas cartas que guardo. Ser libres es ser soberanos en un todo. Los otros días me enojé con la foto que circuló con la frase "Nos entretienen con Malvinas, nos contaminan con Famatina" les cuento que por eso días no nos entreteníamos un carajo. Al terror dejado y palpable por el genocido (fesquito, recien terminado) se sumaba la incertidumbre disfrazada de euforia. No eramos pocos los niños que jugabamos a armar refugios o trincheras "por si los ingleses bombardeaban" Pura mierda. 
Solo pido que seamos razonables y pensemos bien las cosas. Que los derechos sociales y políticos no compiten entre si. Malvinas, los desaparecidos, la megaminería, los salarios dignos, lo que se nos ocurra, no son derechos que compiten, son complemetarios. Un país nunca será soberano si uno de ellos queda "para mas luego"



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