El codazo en la nuca (crónica de una juventud metálica en un barrio cuartetero)


El codazo en la nuca es mensaje. Nadie tiene realmente ganas de pelear, ni de que yo me de vuelta y lo encare. Yo tampoco. Quisiera darme vueltas por razones de estricto honor, pero los codazos son diez, nueve, cinco. Nunca uno. De yapa son como las cinco de la mañana y pareciera que nací en el barrio equivocado. O que volví al barrio equivocado. Y tengo que viajar media hora de parado en un ómnibus lleno de vecinos míos que cada vez que bajan del rodado, en fila y prolijamente, me aplican un codazo en la nuca. Derecho de piso que le dicen. 10  años de derecho de piso que me enseñaron:
  1.        Hay que volver antes de las cuatro o después de las seis, cuando los colectivos todavía no cargaron la salida de los bailes o cuando ya terminaron las salidas de los bailes
  2.        A la inversa igual: entre las 22 y 23 no hay que tomar el bondi, está llevando a los que van al baile. Si el fondo del bondi está lleno de varones alterados, no es de cagón bajarse por adelante
  3.        Paciencia: después de la calle Belgrano ya el bondi queda casi vacío porque ya se bajaron los que van  al Estadio del Centro. Es preferible pasarse un par de paradas.
  4.        El taxi no es una opción: los tacheros se ponen paranoicos si les pedís que te lleven a Villa el Libertador y es preferible el codazo de un vecino al basureo de un cobani
  5.        En un punto el codazo también es preferible a la agresión verbal: ¡Puto de mierda sacate esos pantalones de mina!

La imposibilidad de respuesta ante el desfasaje numérico (uno contra todo el bondi) hace imposible ni siquiera una reacción llamando a la cordura y la calma. Ni siquiera un “Che, si yo no te hice nada”
¿Vieron como uno puede pasar la vida con soluciones más prácticas que pensar “agarraría una Uzzi y los cagaría  a tiros a todos”?

Sin ser san Francisco de Asís, ni un pacifista, con estas reglas simples logré que una boludez no me cagara los sábados y no me convirtiera en un facho pelotudo. Tipo Baby. ¿Se imaginan a Baby Etchecopar en el Central Rojo recibiendo codazos en la nuca? Yo si me lo imagino porque un ex amigo mío hizo eso. No se bancó que los pibes de un pasaje le gritaran “¡cheto!” cada vez que pasaba. Se hizo yuta. Se hizo de los mismos que no le gritaban “¡cheto!”, pero lo basureaban cada vez que lo paraban. No entendió que a  la corta o a la larga, codazos mas codazos menos, todos estamos en el mismo lodo. 

2 comentarios:

SUSY dijo...

QUE QUERES DECIR QUE HAY QUE BANCARSE TODO LO QUE DIGAN LOS NO CHETOS?OOOOOO SERIA BUENO UNA LUCHA DE EDUCACION PARA PADRES E HIJOS Y TAMBIEN ABUELOS DE TODOS LOS NO CHETOS, QUE VENGA DE LA CABEZA DE ESTA SOCIEDAD HACIA ABAJO,POR QUE HAY MUCHISIMA GENTE PARA TRABAJAR ,EDUCANDOLOS, ASI EL RESTO DE LA SOCIEDAD PUEDE VIVIR TRANQUILA....TAN DIFICIL ES?

Emilio dijo...

No, no digo eso. No hay que bancarse todo, hay que saber en que momento y lugar se puede charlar sobre lo que nos pasa, por que hay gente que pega codazos (en eso hay que incluirse uno mismo como parte del problema) Obvio, en ese momento, arriba del bondi,no se puede.