Zánganos (Crónicas de una juventud metalera en un barrio cuartetero II)


Nos juntábamos en una esquina. O en un quiosco. O en la casa de alguien donde estuviera todo bien.
Esto hacía muy riesgoso mudarse cerca de donde la barra se juntaba. Implicaba que, al tener un techo sin padres o autoridad a la vista, una banda se zánganos (entrañables, pero zánganos al fin) se te instalaran largas horas en la mesa de tu comedor. A beber y tomar.
-          ¿Vamos a lo de fulano?
-          ¿seguro? pongansé las pilas, esta con la señora y los hijos
-          Seeee, el toma también y la mujer no tiene rollo, es del palo.
La mujer, obvio, si tiene rollo con que unos limados vengan a la hora en que ella y su marido están con sus hijos  y que de yapa, frente a esos pibes se pongan a hacer cualquiera. Y cuando hablo de cualquiera no es solo beber, tomar, fumar. Hablar cagadas (desde el solo hecho de decir palabrotas que capaz que al pibe le están tratando de “sacar” hasta contradecir órdenas de los padres a alguno de los pibes)  también es hacer cualquiera.
Cortazar, en su obra “casa Tomada” según quien lo vea, realiza una representación de lo que para las clases altas fue en su momento el Peronismo o  un relato sobre de la culpa de una relación incestuosa. Cualquiera de estas dos visiones de la novela se entremezcla con los fantasmas de toda calaña que habitan cualquier casa antigua.
Cortazar, al morir en otro tiempo se perdió esta casa tomada:  40º en verano y la familia en vez de estar en la pile o durmiendo la siesta con un ventilador está aguantando a la manada que le usa la casa: el baño, la cocina, la mesa y hasta algún quebrado al que no le entra mas birra, la cama de uno de los pibes “para dormir una siestita y rescatarse un poco” 
Toda esta gente, era del palo. Y posta. (Cof, cof)
Un detalle: entre posta y bosta lo único que hay de diferencia es una letra caída.
En el mundo del cuarteto, ese mundo vecino al nuestro, si alguien intenta eso, cobra. Siempre al entrar a una casa se dice “permiso…” Jamás una dueña de casa (si, es machista, pero es así y así zafan del lumpenaje) permitiría que cinco borrachos le copen la parada y le usen la mesa donde comen los chicos para hacer porquerías.
Lo triste es que esa manada se cree mejor que los cuarteteros. Lo triste es que se creen mejor que el resto del mundo.  Y lo triste es que alguno de ellos, al sentirse mejores que el resto, evolucionaron en otro tipo de zángano: se hicieron yutas ¿Se acuerdan de la naranja mecánica…?

Salto el largo (hasta la semana que viene)



Ya que estamos en la Semana dela Memoria, vamos a aplazar una semana la publicación del nuevo post de la zaga "Crónicas de un metalero en un barrio cuartetero" hasta la semana que viene

El codazo en la nuca (crónica de una juventud metálica en un barrio cuartetero)


El codazo en la nuca es mensaje. Nadie tiene realmente ganas de pelear, ni de que yo me de vuelta y lo encare. Yo tampoco. Quisiera darme vueltas por razones de estricto honor, pero los codazos son diez, nueve, cinco. Nunca uno. De yapa son como las cinco de la mañana y pareciera que nací en el barrio equivocado. O que volví al barrio equivocado. Y tengo que viajar media hora de parado en un ómnibus lleno de vecinos míos que cada vez que bajan del rodado, en fila y prolijamente, me aplican un codazo en la nuca. Derecho de piso que le dicen. 10  años de derecho de piso que me enseñaron:
  1.        Hay que volver antes de las cuatro o después de las seis, cuando los colectivos todavía no cargaron la salida de los bailes o cuando ya terminaron las salidas de los bailes
  2.        A la inversa igual: entre las 22 y 23 no hay que tomar el bondi, está llevando a los que van al baile. Si el fondo del bondi está lleno de varones alterados, no es de cagón bajarse por adelante
  3.        Paciencia: después de la calle Belgrano ya el bondi queda casi vacío porque ya se bajaron los que van  al Estadio del Centro. Es preferible pasarse un par de paradas.
  4.        El taxi no es una opción: los tacheros se ponen paranoicos si les pedís que te lleven a Villa el Libertador y es preferible el codazo de un vecino al basureo de un cobani
  5.        En un punto el codazo también es preferible a la agresión verbal: ¡Puto de mierda sacate esos pantalones de mina!

La imposibilidad de respuesta ante el desfasaje numérico (uno contra todo el bondi) hace imposible ni siquiera una reacción llamando a la cordura y la calma. Ni siquiera un “Che, si yo no te hice nada”
¿Vieron como uno puede pasar la vida con soluciones más prácticas que pensar “agarraría una Uzzi y los cagaría  a tiros a todos”?

Sin ser san Francisco de Asís, ni un pacifista, con estas reglas simples logré que una boludez no me cagara los sábados y no me convirtiera en un facho pelotudo. Tipo Baby. ¿Se imaginan a Baby Etchecopar en el Central Rojo recibiendo codazos en la nuca? Yo si me lo imagino porque un ex amigo mío hizo eso. No se bancó que los pibes de un pasaje le gritaran “¡cheto!” cada vez que pasaba. Se hizo yuta. Se hizo de los mismos que no le gritaban “¡cheto!”, pero lo basureaban cada vez que lo paraban. No entendió que a  la corta o a la larga, codazos mas codazos menos, todos estamos en el mismo lodo. 

Una cierta furia


A Luciana Laura con todo mi cariño






Eso es el metal como sentimiento.

A diferencia del punk que es una apatía y un descreimiento frente a todo, y que luego de muchos años logró encontrar objetivos políticos (ver “Punk ¿estas ahí"? El heavy metal surge desde la seguridad del apocalipsis nuclear inevitable (recordémoslo, estábamos en la guerra fría) como una respuesta posible ante el agotamiento del “No future” punk y el “Paz y amor” hippie.

No debemos dejar de pensar que este movimiento artístico, cultual y estético, llega a nuestro país en plana dictadura y son Riff (quienes no se definían como metaleros sino como roqueros pesados) y V8 sus iniciadores. Consumada la masacre militar, con el fin de las ideas como paradigma instalado en nuestro continente, la necesidad de encontrar formas de responder al autoritarismo castrense cultivaron en las regiones metropilitanas de argentina el surgimiento de la versión argentina.

Ahora bien. Todo esto viene a cuento de que el domingo charlado con una entrañable amiga (hermana) sobre música y luego de transitar varios caminos de la charla ella llegó a la conclusión de que “Pantera es música para adolescentes”. Es más, utilizando una vieja y reaccionaria frase mía complementó: “para adolescentes que están enojados porque sus papas no le pasaron plata” Bué. A desojar la margarita.

Ciertamente los conciertos de metal son concurridos mayoritariamente por jóvenes  adolescentes. Como también lo son los recitales de Justin Bieber . O sea la edad no es un parámetro. Más allá de las bandas de culto los recitales son concurridos por jóvenes. Es parte del circuito de entretenimiento del que se dispone todo el año para ellos.

No al pedo Morrisey cantó en córdoba un jueves a las 21hs. Un día y un horario para una banda de culto, un público selecto y de cierta edad.

Otra de las puntas que salió de la charla para justificar lo de Phantera es que, por ejemplo el chaqueño Palavecino tiene un público en su mayoría de personas mayores. Al margen de lo aventurado de  la afirmación (la masividad del Chaqueño es transversal en todos los sentido, incluso en el generacional) está claro que lo ve es la festivalera. O sea la gente joven o mayor que dispone de sus vacaciones para ver los festivales.

O sea. La edad no es parámetro para medir el público que consume Metal. Así además lo testimonian los miles de guasos y guasas de todas las edades que fuimos a ver Metallica. El que estuvo ahí sabe que no eran adolescentes enojados con daddy los que pagamos la entrada. Había de todo. Entre ellos muchos de mis amigos de villa el Libertador y Santa Isabel. Ninguno de ellos hijos de potentados.

Para cerrar. El metal, como el punk, sirvió en los 90 a muchos pibes y chicas de barrios humildes, pobres o trabajadores para construirse una identidad en medio de la imposición de las no identidades como regla de juego.  Digo, la regla impuesta de que “los negros o los pobres son todos iguales” (esa es la no identidad) se rompía con nosotros, los que elegimos, sin sentirnos mejores ni peores que el resto, no ser parte del legítimo orgullo de ser pobres y cuarteteros o cumbieros.
Elegimos sentir frente a todo lo que pasaba, ser pobres y sentir una cierta furia.

Lluvia roja



Fácil el juego de palabras. De hecho hay un documental de ficción de un argentino (tipo proyecto  Blair Witch ) que lleva este título y que arma una historia donde planea recuperar las Islas cogiéndose a las kelpers y dejándolas embarazadas de futuros argentinitos que reclamaría la soberanía nacional. Interesante idéa

 Roger Waters salió a decir como siempre lo dijo, que “Las Malvinas son argentinas” Ya hace diez años dijo que la conmemoración del 20º aniversario en Gran Bretaña le daba vergüenza.
La rareza radicaría en que es ingles y los ingleses no deberían decir ese tipo de cosas. Pero se da la paradoja por estos días que hay argentinos famosos que dicen que a las Malvinas hay que dejarlas como están. ¿Qué loco, no? Un inglés copado y grosso nos quiere devolver lo nuestro y una caterva de enfermos no quiere agarrar.

La diferencia entre Waters y esta caravana de lunáticos radica en que el quiere a Inglaterra. Y tanto la quiere que quiere cambiar las cosas que la hacen el país de mierda que es: la educación pacata, los neonazis, la monarquía, la propensión a ser protagonistas de guerras mundiales, etc, etc, etc. No como estos otros giles argentinos que parece que no quieren  a su país

Hay otro gran inglés que piensa similar y que es un músico más grosso todavía: Peter Gabriel.
Me tocó verlo en el Chateau Carreras en octubre de 1993 (fucks, esos son casi veinte años atrás) no pagué la entrada, fui a laburar de acomodador y de paso veía a un mito viviente. La gastó. Uno de los mejores recitales de mi vida. En un momento presentó el tema “Red rain” (Lluvia Roja) y contó que lo escribió en plena guerra de Malvinas pesando en los soldados que morían de ambos bandos (decir “ambo bandos” tan ceca del 24 de marzo me da una cosa que no se qué) Inmediatamente que iniciaron los acordes un tubo de luz roja bajó sobre Peter envolviéndolo y la sensación de que en ese solo acto y con esa canción resumía la emoción, el dolor, los silencios y las vergüenzas de nuestro viet nam. Y el, que supuestamente era uno de los vencedores, no se sentía orgulloso de lo acontecido. Todo lo contrario, sentía dolor.

Estas no son rarezas ¿se imaginan que hubiera dicho Lennon si no hubiera sido asesinado dos años antes?¿O Sid Vicius?
Pero la paradoja sigue rondando al tema ¿Acaso algún artista o personalidad Inglesa o británica no hubiera tenido razón si hubiera dicho “Vamos a cagar a patadas en el culo al genocida de Galtieri”? ¿Eh?

Adjunto una cosita que escribí esta semana para mi “Face”

Una vez mas les cuento: soy uno de los niños que enviaron cartas a los soldados de Malvinas pidiendo que mataran muchos ingleses. Mandé un chocolate äguila para taza que algún hijo de algún genocida habrá disfrutado mientras los colimbas se cagaban de hambre. Con el resto de la escuela inauguramos el patio techado "Malvinas Argentinas" (el patio para las chicas, en esos tiempos los patios y los sexos se separaban) Desde adentro de la cárcel mis viejos me mandaban cartas pintadas de celeste y blanco donde me decían que el pueblo salía a la calle porque eran momentos muy importantes, porque no hay nada mas importante que la soberanía. Sigo pensando como esas cartas que guardo. Ser libres es ser soberanos en un todo. Los otros días me enojé con la foto que circuló con la frase "Nos entretienen con Malvinas, nos contaminan con Famatina" les cuento que por eso días no nos entreteníamos un carajo. Al terror dejado y palpable por el genocido (fesquito, recien terminado) se sumaba la incertidumbre disfrazada de euforia. No eramos pocos los niños que jugabamos a armar refugios o trincheras "por si los ingleses bombardeaban" Pura mierda. 
Solo pido que seamos razonables y pensemos bien las cosas. Que los derechos sociales y políticos no compiten entre si. Malvinas, los desaparecidos, la megaminería, los salarios dignos, lo que se nos ocurra, no son derechos que compiten, son complemetarios. Un país nunca será soberano si uno de ellos queda "para mas luego"



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