En el centro del clavo


Ahora a Gardel (Carlos Gardel) en vez de escucharlo, lo analizan. Es un disparate pedirle conciencia de clase, como es un disparate pedirle conciencia de clase a Cassius Clay o a Bonavena (Oscar Bonavena). El es un mito. Como Rockefeller, con la diferencia que éste no fue un cantor de éxito, que empezó de abajo, prosperó y se adaptó a su público. A un hombre que canta bien no se le pregunta si traiciona o no a su clase.
Arturo Jauretche

De nuevo don Arturo, da en el clavo. No se le puede pedir conciencia de clase a un artista. ¿Qué es lo importante? ¿Que cante bien o que las letras digan algo?
Almafuerte es una banda fascista. Yo no le puedo pedir que cambie o que cante otra cosa. Puedo pedir que su público se haga cargo de que es una banda fascista y que no se puede separar y escuchar a la banda “porque el violero es una maza” y lo demás no importa. Compremos entonces “Mi Lucha” de Adolf Hitler, porque las últimas ediciones están muy bien encuadernadas e impresas en un muy buen papel y queda lindo el negro con el plateado de las letras de la tapa.
O volviendo a Babasónicos (siempre se vuelve a Babasónicos, ese será uno de sus legados) Al margen de lo ya explicado en este blog sobre el compromiso real de esta banda ¿Se le puede pedir conciencia de clase o calidad musical?
Callejeros (Again) tenían en sus letras “todo el barrio encima”: le prendieron fuego.
Pero volvamos a don Arturo. El pensamiento Nacional y Popular ubica la conciencia de clase en otro punto. Rescata la cultura popular como valor trascendental para la construcción de modelos de país soberanos y justos. Y en esto hace la diferencia con la izquierda marxista. La música, la pintura, el teatro no son algo ajeno a la conciencia de clase, son parte de ella y no se puede ni se debe pensar a los otros desde la negación de estas expresiones culturales.
A mi no me gusta el cuarteto. No hay nada que me embarre una fiesta que  escuchar el “tunga tunga”. Eso no me hace pensar que sea una música que atenta contra la conciencia de clase de las personas que van al Baile de la Mona. Sobre todo si pensamos que cuando se habla de “la juventud” desde todos los ángulos posibles siempre o casi siempre quedan afuera de los análisis los cuarteteros. O sea, tampoco son Alguien los que van al Baile de la Mona para muchos de los que piensan en “la juventud” hoy
¿A donde quiero llegar? A que hay un derecho que es poco observado. La derecha no lo menciona porque como siempre  cree que es un privilegio solo de su clase. Y por la Izquierda porque cree que no es importante o porque cree que es una desviación que impide pensar a las masas en la revolución. Es nada más y nada menos que el derecho a disfrutar, hermano del derecho a la alegría y primo del derecho a la libertad. Y si a un chabon o a una chabona le pinta escuchar X banda o a tocar X música (véase también: obra de teatro, muestra de pintura, fotografía, cine, etc) porque le gusta y si hay cantores que cantan determinado tema musical porque le gusta no solo hay que dejarlo en paz. Hay que promover que esa sea la vía por donde el Arte y la cultura crezcan y florezcan. Aunque salgan discos malos como los de Onda Vaga
Y no seamos boludos o boludas: si un chabon o una chabona canta bien (no es el caso de Ricardo Iorio, definitivamente) y nos gusta, no le pidamos conciencia de clase. Abramos las orejas y disfrutemos del buen arte ahora que podemos. Brillemos en eso también.
Buen comienzo del año