Silencios (Mis amigos Policías VII)



Perengano fue un militante setentista clandestino. Se salvó raspando. Le faltan amigos y compañeros. Como a muchos.
Y de tan clandestino que le cuesta hablar del tema. De su vida antes de la Dictadura, de sus dolores y ausencias, de su huída, de sus derrotas y sobre todo, de sus ideales.
“Mi señora sabe que yo milité, pero si no me pregunta ella yo no le cuento, dejo que haga su propio proceso”
“Mi hijo sabe que yo milité, pero yo no le cuento, dejo que haga su propio proceso”
Y así.
Esperando el bondi en una esquina del centro bostezo, y me estiro. Muy aparatosamente. Una pitufa se me acerca y me dice “Se le van a quebrar los brazos de tanto estirarse” Fuck ¿Qué mierda quiere. “¿Cómo le va?” Miro detrás de la gorra azul buscando mis archivos de imágenes a ver quien carajo es. “Soy fulana, la ex mujer de Perengano..”
Aaaaaaaaahhh….si, como andas, tanto tiempo. “Mandéles saludos a sus padres (parece que hablar de usted es perentorio en todos los casos) Les tengo mucho afecto” Bueno. Chau. Mierda, otra mas.
¿Por qué no le contaste nada mas?

1 comentario:

Sebas Camargo dijo...

este eesta genial! lo breve tambien pega. que historia realmente.

yo tengo el caso inverso:tanto les quemo la cabeza Fulano a sus hijos e hijas, que una a los 12 se suicidó por razones desconocidas. los demas pibes dejaron de estudiar y se dedicaron a la clandestinidad delictiva y una de las hijas se casó con un oficial de la fuerza. murio loco Fulano y ningun hijo lo queria, y creo que su mujer tampoco, pero lo cuidó hasta sus ultimos dias. despues murio ella. fin. moraleja: ni demasiado silencio, ni demasiadas verdades. amigo cuidese y salude cuando me vea. cuando no me vea, no me salude