"Pagate la coca porfa". Esta era su forma de saludar. Cara de lástima, de "no tengo un mango" y en pleno verano con un calor de cagarse y en épocas de cocacola y cerveza a un peso una bebida no se le niega a un amigo (un vaso de agua a nadie)
Un buen día al llegar a la casa lo calo con la puerta entreabierta: el chabón acomodando billetes rojos en una billetera. Muchos billetes rojos. los acomoda, los plancha (¿los acaricia?) los ordena con la cara del procer todas para el mismo lado. Y guarda la billetera.
Sale, me mira, pone cara de sorpresa y larga "¿Pagate la coca?".
Si, dos veces ¿Cuantas querés?¿Dos tres?¿no querés papitas para acompañar?
El tiempo lo vistió de azul y la condición de rata mangueadora tomó un brutal sentido.
¿Alguien quiere cocacola?

1 comentario:
Gracias, yo tomo agua.
Y con las papitas, cerveza helada. No tenés dos pe?
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