Los chicos no lloran (Cónicas de una juventud metalera en un barrio cuarteteto IX)




Las Chicas
Metal
Flaco como una escoba, tímido como una mojarra e ingenuo como Winnie Poo. Así era Lautaro. Le gustaba la “música alternativa” y apareció en el grupo al mismo tiempo que  llegó a nuestras manos antes que sonara en las radios una copia de  Chactuchac de Los Piojos. 
Igual que nosotros sabía mucho de Metal pero no le interesaba  la estética. Parecía un personaje salido de la Asociación de Jóvenes Cristianos de Estados Unidos.
Era uno de los pocos que estaba cursando la universidad. No fumaba, no bebía, no tomaba y no puteaba. Tenía un comportamiento, se diría, ejemplar.
Un día nos enteramos que Lautaro había discutido feo con sus viejos. Decidió salir del Closet y a sus padres no les gustó ni medio. Se enteró todo el barrio porque la discusión fue a grito pelado. Se habían terminado los secretos y los buenos modales de Lautaro.
A los pocos días, la familia completa se mudó no me acuerdo donde. A algún lugar donde el secreto del nene no lo supiera nadie.
Nosotros no lo vimos más. Solo se comentó. “¿A si?¿Se come la galleta? Pobre guaso…”  y una larga charla sobre lo bueno que estaba el que no viniera mas. Y así se fue uno que nunca llegó a estar del todo entre nosotros. Los machos viriles del metal. Los que por juntarse solo con gente del palo, no veían una mina ni en foto. Pero eso si, bien machitos.

Cuarteto (nunca les conocí el nombre, así que no vamos a inventar)

El primero: Flaco como un palo, con cuatro hermanas mujeres en su familia, fue el primer travesti descarado del barrio. Hijo de un humilde y respetado albañil del barrio, era la única mancha del jefe de familia “Pobre viejo, el único hijo varón le salió putazo” 
El segundo: profe en la escuela secundaria, de día. Desde las cinco de la tarde, frente a los mismos pibes que eran sus alumnos y vecinos, una señorita de pollera y maquillada. “mi amor, te hago de todo”. Humillantes piropos.
El tercero. Peluquero. Amaneradisimo. Enorme y musculoso. Integra la barra brava de uno de los clubes más grandes de córdoba y cuentan las buenas lenguas que cuando hay bollacera, mejor correrse porque pega duro y bien. Capaz que por eso pocos le gritaban “piropos”. Igual, yo una vez vi como uno pendejitos le gritaron: el giró todo su metro noventa y respondió parando el culo y tirándoles besitos mientras sonreía

¿Cómo contar que los dos primeros les interesaban de sobremanera un joven que usaba pelo largo, barba y una reluciente campera de cuero y que firma este blog? Contando tal vez que como contracara a mi intolerancia, nunca me faltaron el respeto. Siempre miraron con ojos hambrientos, pero respetando la respuesta de ese joven. Cómo explicar que la primera vez que vi el orgullo gay no fue en una marcha, sino en estas tres personas que en medio de un barrio humilde se bancaron salir a la calle y sentir las miradas, los comentarios y las risitas.
Cómo explicar que a las pocas semanas de su partida me quedé pensando en Lautaro, en lo boludos que habíamos sido. Si otro de nosotros se resfriaba, ahí estábamos en la casa “haciéndole el aguante” 
Lautaro nunca bardeó, nunca se desubicó, nuca nos robó para comprar merca (Como otros del grupo, digo) Pero cuando necesitó de los únicos amigos que tenía, naranja fanta.
Hoy, cuando voy al barrio a visitar a los viejos cada tanto me cruzo con "uno, dos y tres". Ya casi nadie los bardea. Son parte de la historia del barrio. Y nosotros, la gente del palo, la gente copada, puros entre los puros somos nada entre los nadies.
Iorio dice en una de sus canciones: “Se vos, no mas, así el mundo cambiaras”. Eso si, no se te ocurra ser puto porque cobras. 
PD: Ni decir de lo boludos que varios se sintieron cuando Rob Haldford, líder de la emblemática Judas Priest, se declaró Gay Sadomasoquista (Foto arriba)

1 comentario:

CachinPihen dijo...

¡¡ q' lindo Emilio!! x momentos, me asusta-sorprende !!! es x estar en otra órbita, y en otros recuerdos, pero me agrada mucho tu realismo fantástico.
Una cosa me dejó un sinsabor: "el "pistero" de la gasolinera....: sus niños no comieron espaguetis esa semana...ni mucho menos le pudo pagar a su diler...
Te admiro, un abrazote