A pesar de vivir en un noveno piso se da la extraña paradoja (conociéndome) que no me dan ganas de apuntarle a nadie y volarle los sesos.
¿Será que estoy más preocupado por la estabilidad del edificio cada vez que hay viento?
¿Será el faro del bicentenario que me llena de paz?
¿Será que viene el 2012?
¿Qué será, será?

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