A los pocos meses de que mis viejos salieran de la cárcel de la Ditadura militar, concurrimos al acto conmemorativo del 17 de Octubre, el "Día de la Lealtad"
En mis ocho años de silencio y cuidados de mis amados abuelos (se dice abuernales?) no solo no había oído hablar de un 17 de Octubre sino que no sabía que la gente solía reunirse en manifestaciones en la calle por razones políticas de cualquier índole.
Mi bautismo de fuego fué un paro convocado por la CGT de Ubaldini, que vino a córdoba y dió un discurso en Plaza Velez Sarfield. Yo no cabía en mi de la cantidad de gente. De los códigos populares, de los bombos del Sindicato de Plásticos con la foto de Triacca (Si de Triacca) que se habrán paso a goma limpia para estar adelante. En uno de los momentos algun partido (imagino por la época que era el MAS) desplegó una bandera gigante, roja, con las caras de Marx, Lennin y Trostquy y la silvatina se generalizó a la par que arrancaba la "Marcha Peronista"
Al poco tiempo, de nuevo en la calle, esta vez si, el 17 de octubre. 50 mil personas a lo largo de General Paz, en un acto que desde siempre escucho al gorilismo de Izquierda y Derecha definir como "cargado de liturgia Pernonista". Una de estas formas de liturgia peronista es una persona en particular y es a quien quiero rememorar. Un hombre, en aquel momento deberá haber tenido unos cincuenta. con la bici al lado (o sea, se fue al acto en bici) todo el tiempo, repito, todo el tiempo sin cantar, sin saltar, solo con la bicileta al lado y una foto de peron en el caballo pinto sostenida en lo alto. Una foto pequeña sostenida como si fuera una pancarta. A este viejo lo vi despues en muchisimos actos mas. 17 de Octubres, cierres de campañas, aniversarios de la muerte de Evita y de Peron. Siempre igual, con la fotito en una mano y la bici en otra. La síntesis de un eterno agradecimiento al lider que le dió lo que nadie la habia dado hasta ese momento en el país: un cachito de dignidad. Dignidad no solo para comer todos los días. Dignidad para eso para poder salir con la frente en alto, con la foto de tu lider y caminar por la calle con la frente en alto y que "peronista" "cabeza""descamisado" o "pata sucia" te resbale a tal punto que un día se usaron alguno de esos insultos como nombres de agrupaciones. Como enseñó Evita. Ser un grasita no es malo, es maraviloso.
Mi homenaje a este viejo en bici. Despues lo vi con patillas a lo Menem. Y despues como muchos de nososotros, no nos vimos mas.
Mi homenaje tambien a mis pobre y sufridos abuelos, militantes de la Ación Católica, recontragorilas, que se bancaban con todo el amor, el relato de la marcha del 17 de octubre que ese enano que ellos había criado les relataba facinado.
A mi abuelo Rafael, papá de mi mamá, que se escapó en un camión cisterna vacío de ser fusilado por la libertadora y que cuando la iglesia se puso en contra de Perón, se volvió ateo.
A mi bisabuela materna. Que el día que Evita le entregó su documnto dijo textual "Ahora soy una persona" y lo mandó a mi bisabuelo a dormir en camas separadas y le retiró la palabra.
A mi tío Pepe, que yo no sabia que era peronista hasta que un día (tambén a mis ocho o nueve años) lo escuche discutir en el gremio con alguien y le dijo "yo soy peronista" y ahí me enteré.
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